No hay que ser un físico nuclear para entender que si Panamá negocia un tratado de libre comercio con la primera potencia del mundo, sin consideraciones especiales ni exclusiones para los rubros sensitivos, los productores nacionales deben empacar sus maletas para un viaje sin regreso al despeñadero. No es ningún secreto que EU utiliza mecanismos proteccionistas, tales como barreras sanitarias, subsidios poderosos a las exportaciones y ayudas internas, creando situaciones de desventaja para quienes aspiran a acceder a su mercado. La exclusión de ciertos rubros no es una intransigencia ni significa suspender las negociaciones. Es una postura racional de mantener abiertas las posibilidades de supervivencia de nuestros productores, luego de que el país aceptó en 1997 las normas de la OMC. Los negociadores no deben olvidarlo, porque cerca del 50% de la población del país depende del campo, por lo que una decisión desacertada en la mesa de negociación provocaría una crisis social que afectaría a más de un millón de personas. Es indudable que un acuerdo con EU es importante siempre cuando sea parte de un plan nacional de desarrollo que genere crecimiento económico, atraiga inversiones y aumente el empleo. De no poder defender los intereses del país, el gobierno debe tener la valentía de pararse de la mesa negociación.
Hoy por Hoy 2004/06/03
03 jun 2004 - 05:00 AM
