El paro de los transportistas ha sido un ejercicio tan costoso como inútil. El problema del transporte público es recurrente por una razón muy simple: la estructura económica del sector es inadecuada, además, no es funcional, y eso no es nada nuevo. Mientras no se resuelva ese asunto estructural, con cualquier conflicto habrá una crisis. Los usuarios se merecen un servicio digno y de calidad. Las repentinas aspiraciones de los transportistas con ínfulas de grandes empresarios no ayudan en nada a la solución del problema. Todo lo contrario. Ya en el pasado se les dio estaciones de expendio de combustible y las quebraron por malos manejos administrativos. Lo que hace falta es capacidad para trabajar. Desafortunadamente este gobierno, ni los que lo han antecedido, han tenido la voluntad ni la capacidad para resolver el problema. Y la pelota pasa una vez más de un gobierno a otro, esperando que la solución venga como por arte de magia. Así no son las cosas. Se necesita de dirigentes con una visión clara para enfrentar este delicado asunto, no de seudo líderes que esconden la cabeza cual avestruz, como ha ocurrido hasta ahora.
Hoy por Hoy 2004/05/26
26 may 2004 - 05:00 AM