A pesar de todos los inconvenientes y las crisis que afectaron su credibilidad, como el hallazgo de cédulas fraudulentas, las licitaciones dudosas de los plásticos y las duras críticas surgidas por la licencia ilimitada que le dieron a la mandataria para hacer proselitismo, es oportuno reconocer la ejecutoria ejemplar y responsable del Tribunal Electoral durante la celebración de la pasada campaña política, con la que se ganó el respeto de toda la comunidad, nacional e internacional. Independientemente de las banderías políticas, la gran victoriosa fue Panamá y su sistema democrático. El TE asumió su responsabilidad con altura y merece el reconocimiento de todos los panameños. Impresionó positivamente el hecho de que los votantes, de uno u otro bando, sin importar preferencias de candidatos, estuvieron comprometidos con la defensa de las instituciones del país. Es sano recordar que la democracia no se gasta con las elecciones; vivir en democracia implica la participación activa de la ciudadanía, superando así la tentación de limitarla únicamente a escoger cada cinco años sus gobernantes. Es timbre de orgullo reconocer el trabajo de los funcionarios del TE. Corresponde ahora a las autoridades y al próximo gobierno que se inicia el 1 de septiembre, instaurar un verdadero Estado de derecho, donde la legalidad domine la corrupción y a la impunidad, y garantice una auténtica separación de los poderes públicos y de los órganos del Estado. No es nada más que respetar la ley y la Constitución.
Hoy por Hoy 2004/05/04
04 may 2004 - 05:00 AM
