No hay duda de que esta ha sido una campaña extenuante. En realidad, empezó el mismo 2 de mayo de 1999, cuando Martín Torrijos reconoció el triunfo de Mireya Moscoso y se declaró líder de la oposición. Las características que han revestido la campaña durante estos últimos cinco años son una señal insoslayable de que la política criolla enfrentará nuevos desafíos. En el futuro deberán modificarse sustancialmente el estilo y la forma de hacer política y deberá plantearse si seguirán funcionando las mismas reglas que vienen rigiendo desde hace muchos años, incluyendo el manejo de las donaciones, el tope en el número de legisladores, y el oscurantismo que ha caracterizado a los candidatos en esta ocasión. Incluso, deberán buscarse nuevas formas de llegar a los votantes sin necesidad de recurrir a artimañas y desgastes costosos que solo alimentan las esperanzas pero no satisfacen las necesidades. Los políticos deberán considerar este cambio, si quieren subsistir. Lo cierto es que ante la disminución de la lealtad partidaria, y la gran cantidad de oportunistas, dispuestos siempre a cambiar de tolda política, los partidos estarán obligados a luchar por la adhesión de votos en otros sectores socioculturales distintos a los que le fueron tradicionalmente afines. Será una tarea cada vez más difícil de realizar para la cual deberán buscarse mecanismos sin recurrir a las campañas de lustro entero que solo traen elevados costos y un desgaste total.
Hoy por Hoy 2004/04/30
30 abr 2004 - 05:00 AM