El país no termina de salir de un escándalo cuando es sacudido por otro. Al drama detrás de los contratos por servicios profesionales en la Presidencia se le suma otro de iguales proporciones: la denuncia por la contratación de 33 personas que devengan un total de 650 mil dólares en "servicios especiales" en la Alcaldía de Panamá. Parece que con esto no queda un estamento del Estado libre del contagio de la corrupción. Y no conformes con esta danza de derroche de la clase política panameña, ahora los legisladores y legisladoras, en un claro desprecio por la opinión pública y ofendiendo la inteligencia de los panameños, dicen que reconocen la importancia que tienen para el país los proyectos de ley sobre la Isla Coiba y sobre Howard, pero como están en campaña, buscando la reelección, no sesionarán más en lo que queda del mes de abril. Pero, sin duda alguna, seguirán puntuales a la hora de cobrar sus jugosos salarios sin retribuir el esfuerzo mínimo que a cualquier otro ciudadano se le exigiría por emolumentos más insignificantes que los de ellos. Al final de esta historia nunca se sabrá quiénes son más irresponsables, si los miembros de la clase política o los ciudadanos que con sus votos, pudiendo cambiar las cosas, prefieren reelegirlos.
Hoy por Hoy 2004/04/14
14 abr 2004 - 05:00 AM