Hay dos tipos de hurto de energía eléctrica: el que realiza la persona de escasos recursos, que no tiene acceso a una red de distribución eléctrica, utiliza conexiones clandestinas y se las ingenia para obtener energía sin pagar; y el sofisticado que, teniendo acceso a la red y buscando formas ingeniosas de eludir su obligación de pagar por energía recibida, evade los sistemas de control de consumo. Estos últimos, que incluyen tanto a personas naturales como empresas, no tienen disculpa porque teniendo los recursos y solvencia económica, estafan a las empresas, y así al Estado, al pueblo y al pobre, que al final queda cargando las consecuencias de los abusos de los deshonestos. Por muchos años esta ha sido una práctica no sancionada debidamente, a pesar de que representa pérdidas millonarias, anteriormente al Estado, y en la actualidad, a las empresas distribuidoras. Ya no importa el vecindario, el corregimiento o el distrito, se encuentran en todos los barrios y estratos sociales. Es otra forma más de corrupción a la que las autoridades deberán condenar ejemplarmente, y representa otro reto para la justicia, que debe llevar estas investigaciones y casos hasta las últimas consecuencias, sea quien sea.
Hoy por Hoy 2004/03/31
31 mar 2004 - 05:00 AM
