Después de la recuperación de la soberanía nacional con la reversión del Canal en 1999, el próximo objetivo de la sociedad panameña debe ser la salvación de la Caja del Seguro Social. Y esto está demostrado por la influencia que tiene esta institución, no solamente de orden personal para cada uno de los asegurados y beneficiarios que reciben atenciones antes que nazcan y después de muertos – porque la Caja genera pensiones–, sino que además representa más del 20% del producto interno bruto. La Caja promueve tranquilidad social y estabilidad económica, y sirve de aval para préstamos internacionales que le dan solidez al Estado. Es decir, allí es donde los panameños tienen que centrar sus esfuerzos y energías para no permitir el descalabro del pilar de la paz social en este país. El hecho de que se esté debatiendo este tema en el campo de la política partidista y en el círculo de los intereses particulares causa una profunda preocupación y nos pone frente al peligro de un problema mayor. En la Caja existe tal descomposición que se está llegando al punto de ignición, donde no hay respeto, los funcionarios se agreden verbal y físicamente, imponen a la fuerza especificaciones técnicas para la compra de equipos y medicamentos, atentan contra la salud de los pacientes y llevan a lo más bajo la imagen de la institución. La idea es clara: o salvamos la Caja o nos vamos todos al despeñadero.
Hoy por Hoy 2004/03/23
23 mar 2004 - 05:00 AM