De las diferentes ponencias en CADE 2004 surge un hecho irrefutable: los países con altos niveles de corrupción son precisamente aquellos que tienen poca libertad económica. Es sabido que la entronización del Estado interventor impide el establecimiento de una estructura que promueva la inversión privada e imposibilita el aumento de las exportaciones. Es primordial la interacción de un puñado de factores: estabilidad política, régimen democrático con autonomía de poderes, prensa libre, una sociedad civil con derechos diligentemente protegidos, estabilidad jurídica y una firme y férrea conducta ética por parte de los gobernantes y gobernados. La lucha contra la corrupción, en definitiva, requiere medidas eficaces de investigación y auditoría, pero también de la creación de un ambiente en el que las irregularidades sean percibidas como hechos que conspiran no solo contra la imagen externa del país sino también –y fundamentalmente– contra toda posibilidad efectiva de avanzar por el camino del desarrollo. Son datos de la realidad que los panameños deberíamos tomar muy en cuenta.
Hoy por Hoy 2004/03/20
20 mar 2004 - 05:00 AM
