Discrecional viene de discreción, que significa sensatez para formar juicio. Discreción es reserva, prudencia, circunspección. Por consiguiente, discrecional es actuar con prudencia. Si partimos de estas definiciones para formar un concepto de partida discrecional, podríamos decir que es el fondo –de 25 millones de dólares– con el que cuenta el Presidente de la República para ser utilizado con sensatez y prudencia para atender asuntos imprevistos. Luego de ver una muestra milimétrica de la utilización que le dio el expresidente Pérez Balladares a estos recursos, nos quedamos sin ganas de hablar de sensatez. Es una obligación del Gobierno regular la materia. La discreción no puede ser ilimitada, permitiendo que los gastos no tengan justificación. Todo presidente debe contar con un fondo para imprevistos; pero el mismo no puede ser ni secreto ni absolutamente discrecional. La transparencia no es solamente mostrar en qué se gastan nuestros impuestos, sino justificar los gastos y exponer los criterios que sustentan las decisiones. En este país hay mucha pobreza y necesidades urgentes que atender, como para que un expresidente de la República pretenda jugar a la transparencia entregando información incompleta y sin sustento. Este pueblo ya no es tan ingenuo.
Hoy por Hoy 2004/03/17
17 mar 2004 - 05:00 AM