El patrimonio histórico de una sociedad se compone de un conjunto de bienes de valor material y simbólico que, de generación en generación, se ha ido produciendo y acumulando y que ha llegado a ser parte de las identidades grupales o de la República como unidad. El descuido o la pérdida de esos bienes empobrece a la comunidad y priva a las generaciones futuras de obras capaces de enriquecer sus conocimientos y su sensibilidad. Panamá muestra, en este sentido, una experiencia entre pobre y penosa, porque el cuidado de sus parques y museos ha sido, generalmente, deficiente, razón por la que se han registrado numerosos casos de desapariciones irreparables de bienes de elevada significación. El hurto de 292 piezas de orfebrería precolombina del Museo Antropológico Reina Torres de Araúz, el pasado mes de febrero, es un duro revés para todos los panameños, especialmente en este año del centenario, ya que se trata de pérdidas seguramente irremediables. Habrá que determinar a quiénes corresponde la responsabilidad de estos hechos conocidos, por lo que las autoridades deberán llevar las investigaciones y los procesos judiciales hasta las últimas consecuencias. Sería oportuno también aprovechar las circunstancias actuales para evitar que vuelvan a producirse hechos como los ocurridos, y estimular la conciencia nacional sobre la preservación de la herencia cultural.
Hoy por Hoy 2004/03/14
14 mar 2004 - 05:00 AM
