Acabado el Carnaval, y con ello el jolgorio y el desenfreno que lo acompañan, Panamá espera que sus ciudadanos entren en un estado de recogimiento y dejen atrás los llantos de serpentina, las murgas de los culecos y el desperdicio de agua, actividades que solo distraen de los asuntos importantes. Es imprescindible que la comunidad enfrente nuevamente su realidad y se mantenga atenta para evitar que los candidatos, con su tradicional demagogia, la engañen con propuestas que de antemano es claro que no van a cumplir. Un ejemplo es la Caja de Seguro Social, que por años ha sido víctima de improvisaciones y malos manejos, que si no se resuelven la llevarán a desaparecer. La solución a la crisis de la CSS no admite más posposición. Es un tema difícil con soluciones impopulares, sean cuales fueren, pero no se puede seguir esperando que un próximo gobierno hipotético salve a todo el mundo de responsabilidades. Ya desde 1981, con los acuerdos de ajustes estructurales, las instituciones internacionales vienen llamando la atención sobre la negativa situación financiera de la Caja y el despilfarro en las jubilaciones especiales. En aquel entonces no se hizo nada sobre una cosa y mucho menos sobre la otra. Lamentablemente, el gobierno de Mireya Moscoso está haciendo lo mismo que hizo el PRD y sus asesores militares en su tiempo. La verdad, y todos la sabemos, allí empezó el descalabro económico y financiero del país.
Hoy por Hoy 2004/02/25
25 feb 2004 - 05:00 AM