La diferencia entre los países pobres y los ricos no es la antigüedad; hay muchos que tienen miles de años de historia y son pobres. En cambio, hay otros que hace 100 años eran casi desconocidos y son hoy países desarrollados y ricos. La diferencia tampoco está en los recursos naturales con que cuentan ni la posición geográfica o la raza de su población. La diferencia parece ser la actitud de las personas, ya que al estudiar a los países ricos se observa como principio básico la moral, el orden, la honradez, la puntualidad, el deseo de superación y, sobre todo, el afán por el ahorro y la inversión. Tremendo contraste aquello con lo nuestro. Y es que cuando se analiza con detenimiento la historia de la quinta papeleta, por ejemplo, salta a la vista que hay algo extraño en la actitud pasiva de los magistrados del Tribunal Electoral. Solo bastó que la Asamblea sugiriera nombrar una comisión que propusiera un referéndum en el mes de agosto para que los tres magistrados levantaran la mano para decir que eso sí se puede. Por lo visto, a estos señores no les han enseñado la diferencia entre ser pobres y ser ricos, o se hacen los graciosos al no entender que 800 mil dólares costará la quinta papeleta y 6 millones el referéndum. Panamá no tiene recursos para botar o malgastar. Hay miles de niños desnutridos y una situación social deteriorada para que el TE desestime una propuesta necesaria y económicamente más viable. O recapacitan este sin sentido o estarán sembrando la semilla del más grande exabrupto en la historia de este pobre país.
Hoy por Hoy 2004/02/23
23 feb 2004 - 05:00 AM
