La investigación que lleva a cabo este diario sobre las exoneraciones de las que gozan legisladores y suplentes en la importación de vehículos está sacando a la luz nuevos ángulos, que son claros ejemplos del nivel de desorden y corrupción que arrastra el Legislativo desde larga data. Pero, para ponerle fin a semejante estado de cosas e implementar un verdadero programa anticorrupción se requiere una firme voluntad política y valentía para llevar adelante con éxito las medidas de control. Además, para dar fin a esta situación, que es recurrente con cada legislatura, los propios legisladores deben impulsar un proyecto de ley que elimine dichos privilegios y requise los vehículos a quienes se les compruebe que los adquirieron violentando la ley. Sin duda, el tema de las exoneraciones es antiguo y complejo. Pero es preciso que se encaren con prontitud las acciones necesarias para acabar con esta práctica corrupta. La iniciativa de algunos abogados de demandar por bienes ocultos puede ser una de ellas, a la que deben sumársele sistemas eficientes de fiscalización y, sobre todo, la voluntad política de impedir la repetición de rutinas burocráticas que facilitan o provocan la comisión de delitos.
Hoy por Hoy 2004/02/14
14 feb 2004 - 05:00 AM
