Las exoneraciones de impuesto de importación de vehículos a legisladores principales y suplentes, aunque desafortunadamente son legales, constituyen un acto de inmoralidad que deja un sabor amargo en buena parte de la sociedad panameña porque se evidencia, una vez más, el derroche de la clase política que exhibe en forma bochornosa conductas reprensibles y pone al descubierto privilegios que gozan los denominados padres de la patria. Resulta un síntoma social preocupante que, durante más de cuatro años, las andanzas de estos personajes los haya llevado a gastar sumas millonarias en vehículos que ni siquiera tienen utilidad en los circuitos que representan. Es imposible no ligar este fenómeno con una tendencia a la frivolidad y a la inversión de valores fundamentales que se observa en muchos ámbitos de nuestra sociedad. El privilegio a exoneraciones debe eliminarse, ya que no puede aprobarse la conducta imprudente de legisladores que se prestan para entronarse en estilos de vida cuestionables. Es inquietante la tendencia existente de los legisladores a creer que la comunidad no se da cuenta de lo que hacen y deshacen. Este descaro desvirtúa el funcionamiento de las instituciones y ocasiona un daño evidente a la sociedad. Es propicia la ocasión para hacer un llamado de alerta a los panameños, quienes con su voto en las próximas elecciones tendrán la irreemplazable oportunidad de escrutar esta actitud ostentosa de parte de quienes dicen representar al pueblo.
Hoy por Hoy 2004/01/27
27 ene 2004 - 05:00 AM
