Quien no la debe no la teme, reza el refrán. La aceptación por parte de la presidenta, Mireya Moscoso, de una curul en el Parlamento Centroamericano, alegando que la ley le confiere ese "derecho", deja mucho que desear, más aún cuando la integridad y credibilidad del organismo están en entredicho, pues se le considera un refugio para delincuentes. Además, la intención de Moscoso es contraria a los señalamientos de sus propios copartidarios e integrantes de su gobierno, quienes han criticado acremente la inmunidad de la que goza el ex presidente Ernesto Pérez Balladares, porque constituye una obstrucción a las investigaciones por el caso PECC y por enriquecimiento injustificado. Es el momento de demostrar con hechos lo que tantas veces se ha dicho con palabras en esta contienda electoral: No a la corrupción. Para que no quede duda de la transparencia en sus cinco años de mandato, la presidenta Moscoso debe rechazar su puesto en el PARLACEN. Al ocupar la curul, porque ese es su "derecho", está demostrando que lo único que busca es la inmunidad para su protección. Señora presidenta, aceptar la curul del PARLACEN es admitir muchas cosas más. Renuncie a ese "privilegio", lo que será una de sus decisiones más acertadas, y significará un ejemplo para Latinoamérica.
Hoy por Hoy 2004/01/21
21 ene 2004 - 05:00 AM
