Alrededor de cinco décadas atrás, los economistas latinoamericanos pusieron de moda lo que denominaron “política para sustituir importaciones”, que básicamente consistía en un sistema de protección especial para industrias que produjeran los bienes que antes se importaban. La teoría fue acogida con entusiasmo por los políticos que vieron en ella una especie de fórmula mágica para salir del subdesarrollo. Con ese objetivo se creó un elaborado sistema de incentivos tributarios y un complejo mecanismo de protección contra las importaciones, que incluía elevados aranceles, cuotas máximas de importación y otros sistemas que coadyuvaban con el mismo objetivo: eliminar la competencia. La teoría era proteger la industria nacional hasta que se desarrollara y pudiese competir en cantidad y calidad con la extranjera. Lamentablemente el sistema falló y los beneficios temporales para la industria se convirtieron en permanentes, a través de un sistema de prórrogas que se renovaban una y otra vez; el sacrificado fue el consumidor, quien estaba irremisiblemente condenado a pagar altos precios por muy pobre calidad. Esa era la realidad de un mercado cautivo que funcionaba a contrapelo de la historia, porque Europa reducía las barreras para establecer el Mercado Común, que sin duda ha contribuido mucho a su desarrollo industrial, laboral y económico. Eso es precisamente lo que trata de corregir la iniciativa del Area Latinoamericana de Libre Comercio.
Hoy por Hoy 2004/01/17
17 ene 2004 - 05:00 AM
