Siempre es mejor prevenir que lamentar. Si ese criterio se hubiese aplicado estrictamente en todas las obras en construcción, por lo menos seis vidas se hubiesen salvado en los últimos tres meses. Y es que los procedimientos de inspección de obras civiles carecen de profesionalismo, que ha sido suplantado por la improvisación y el amiguismo en todas las esferas. El SUNTRACS, en vez de estar malgastando su tiempo en marchas, cierre de calles y mítines políticos, debiera redoblar esfuerzos para garantizar la seguridad en las construcciones. ¿Qué se puede decir de la actuación del Ministerio de Obras Públicas, que certificó la seguridad del muro en el que perdieron la vida tres niños? Ante ello, solo quedan dos salidas: que se nombre una comisión independiente que investigue los hechos fatales al margen de la influencia del titular del MOP; o que el actual ministro presente la renuncia a su cargo. Similar actitud debieran adoptar los encargados del SINAPROC, quienes nunca previenen posibles desastres y solo limitan su trabajo a reaccionar ante los hechos trágicos. Otros funcionarios que han fracasado en su desempeño son aquellos que laboran en Ingeniería Municipal, entidad en la que no hay plano que sea sometido a los rigores de verificación, especialmente en casos donde participan las grandes empresas constructoras. Y la SPIA también debe asumir el papel de liderazgo que le corresponde y pronunciarse sobre las inquietudes comunitarias, como en este caso. Mientras esto no ocurra, la comunidad corre peligro y seguirá a merced de la irresponsabilidad de funcionarios negligentes.
Hoy por Hoy 2003/12/17
17 dic 2003 - 05:00 AM
