Toda la comunidad lamenta los fatídicos hechos de este fin de semana que dejaron como saldo la muerte de tres menores de edad. Vuelve al tapete la responsabilidad en el ejercicio de su cargo que recae en las autoridades constituidas. Vale recordar que la vida humana tiene un valor incalculable y no se le debe despreciar, independientemente del estrato social al que se pertenezca. Por eso, resulta inhumano -por decir lo menos- la forma como la autoridad competente del Ministerio de Obras Públicas desoyó las reiteradas advertencias que moradores de ese lugar habían hecho públicas sobre los eventuales peligros a que estaban expuestos por los trabajos que allí se llevaban a cabo. Como siempre, las empresas que incurren en estos penosos incidentes recurren al manido estribillo de que indemnizarán a los familiares de las víctimas, como si esto se resolviera con cajas registradoras. Es hora de que quienes resulten responsables por este fatal hecho, sean castigados de tal forma que se envíe un mensaje inequívoco a la sociedad en general, en el sentido de que quienes incurran en actos negligentes enfrentarán las consecuencias de su inacción.
Hoy por Hoy 2003/12/16
16 dic 2003 - 05:00 AM
