Con el inicio de las fiestas de fin de año llega también el consumismo, y aunque la defensa de los consumidores es una de las banderas más agitadas en los últimos tiempos, el ejercicio pleno de sus derechos todavía no alcanza un nivel respetable. Lograrlo debe ser un objetivo central de la sociedad, respaldado con firmeza por las autoridades públicas. Sin embargo, la tarea de equilibrar el peso dispar frente a las empresas proveedoras, le corresponde en primera instancia al propio consumidor quien debe exigir hacer valer sus derechos cada vez que se siente perjudicado después de comprar un bien o contratar un servicio. Teniendo en cuenta la morosidad con que funciona la Justicia y su costo, no es de extrañar que algunas personas desistan de iniciar reclamos judiciales cuando lo reclamado no supera un monto razonable. De este modo, se abona a la cultura de las prácticas comerciales abusivas que no tienen sanción ni, por tanto, incentivos para ser modificadas por hábitos de comercialización más sanos. Es importante que cada día vaya creciendo la conciencia de la necesidad de hacer respetar los derechos, para cuya afirmación resulta vital que se extiendan los instrumentos que la hagan posible. Porque, como coinciden funcionarios y asociaciones de consumidores, la actitud de no reclamar se debe a que la gente no conoce los mecanismos y los lugares adonde dirigirse. La situación podrá ir cambiando a medida que los consumidores tengan más información y tomen las denuncias como un arma de defensa y en tanto los comerciantes y las empresas se cuiden más ante las posibles sanciones.
Hoy por Hoy 2003/12/07
07 dic 2003 - 05:00 AM
