La presidenta ha reivindicado el término “clientelismo” en su afán de promover la continuidad de sus allegados en el disfrute de las mieles del poder. Nuevamente la mandataria recurre al criterio amical para designar figuras en posiciones de importancia que requieren de personas con independencia y profesionalismo comprobados. Fueron precisamente ellos, los arnulfistas, quienes se rasgaron las vestiduras cuando la pasada administración designó a funcionarios en entidades cuyo período sobrepasaba la vigencia del gobierno. Basta recordar la denominada ‘ley chorizo’, que a principio de esta administración pasaron por la Asamblea Legislativa gracias al pacto de La Pintada. Las últimas designaciones de Víctor Juliao G. para el Ente Regulador; Norberto Delgado y Eduardo Quirós, para la junta directiva de la Autoridad del Canal de Panamá, y Melitón Arrocha, en la CLICAC, no es más que politizar posiciones que por filosofía y mandato de la ley deben estar al margen de los vaivenes político-partidistas, pues es conocida la entusiasta participación de estos incondicionales de la presidenta en los partidos de gobierno. Ahora solo queda que la Asamblea Legislativa salve su responsabilidad y se atreva a rechazar estas designaciones. No hacerlo significaría trastocar la institucionalidad misma del país.
Hoy por Hoy 2003/12/05
05 dic 2003 - 05:00 AM