Es real la eventualidad de que Estados Unidos acepte formalizar la negociación de un tratado de libre comercio (conocido como TLC) con Panamá, con lo que se aprovecharía la particular relación histórica entre ambas naciones. De un proceso de esa naturaleza, son grandes las posibilidades de que Panamá, si asume con seriedad la cuestión, resulte beneficiada. Después de una negociación de 12 años, Chile aprobó recientemente un TLC con Estados Unidos, que puede duplicar en cinco años el comercio bilateral. Mediante el tratado, la nación chilena podrá acceder a un mercado consumidor con una población de más de 275 millones de habitantes, altamente codiciado por muchos países. Si Panamá quiere salir bien librado en esa iniciativa, tiene que fortalecer el equipo negociador y trabajar mancomunadamente con los productores y exportadores nacionales, sectores que, además, es preciso que sean impulsados con un respaldo sostenido. Un TLC puede intensificar también la captación de la inversión extranjera, lo que ayuda a acelerar el crecimiento económico, tan indispensable para afrontar el desempleo y la pobreza. El éxito de esa negociación no está disociado del establecimiento en el país de reglas efectivas que combatan la lacra de la corrupción.
Hoy por Hoy 2003/11/18
18 nov 2003 - 05:00 AM
