La aprobación oportuna del Presupuesto General del Estado es siempre de suma importancia. Y este año adquiere un valor crucial, ya que el país requiere recuperar la confianza de los inversionistas y mejorar sus perspectivas de crecimiento económico. Desde este punto de vista, es fundamental que el pleno legislativo llegue cuanto antes a una discusión efectiva y evite dilaciones en el trámite del proyecto oficial, y que en el proceso de aprobación no intervengan actitudes oportunistas o partidistas alejadas de los intereses nacionales. El Gobierno ha elaborado este año un proyecto de ley de presupuesto que busca lograr un mayor crecimiento económico, pero con aumentos significativos en la partida de los Ministerios de Obras Públicas y Economía y Finanzas, la Presidencia de la República y la Universidad de Panamá, por lo que no debe olvidarse la obligación de racionalizar el gasto público y balancear el déficit en un año electoral. Es evidente que las negociaciones sobre estos puntos tienen que llevarse a cabo en forma responsable, tomando en cuenta la realidad existente, especialmente ahora, cuando la aprobación del presupuesto puede trastocarse con la sazón política. Si el proyecto comienza a sufrir demoras, se reforzaría la incertidumbre existente, empeoraría la situación de la economía nacional y habría una mayor retracción de las inversiones. Frente a un panorama de esa naturaleza, las actitudes obstruccionistas se impondrían y el país perdería por el elevado costo de la politiquería.
Hoy por Hoy 2003/11/14
14 nov 2003 - 05:00 AM