El trabajo del buen periodismo, entre otras tareas, consiste en fiscalizar cómo los funcionarios manejan el recurso del Estado. Esta labor incomprendida por la mayoría de los gobernantes se constituye en una piedra angular de donde se sustentan los sistemas democráticos. Gran parte de la batalla que la sociedad panameña libró contra el régimen militar se hizo desde las salas de redacción y muchos pagaron el desafiar a la bota militar con la pérdida de bienes y otros sufrieron el exilio. Después de tres gobiernos elegidos por el voto popular, un alto porcentaje de las leyes que sirvió para limitar el libre ejercicio de la libertad de prensa y expresión han encontrado acogida por aquellos que ven la prensa independiente como una amenaza a sus intereses ulteriores. Muchos de los que ayer alabaron el ejercicio de ese periodismo en la lucha contra la dictadura, ahora se han convertido en sus principales críticos y amenazan con recurrir a los tribunales con la única finalidad de amedrentar a quienes se atreven a discrepar con sus acciones y tienen la valentía de informar la verdad que muchos quisieran enterrar. Panamá celebra hoy el día del periodista en medio de una cortina de demandas sin sentido de calumnia e injuria, la mayoría interpuesta por funcionarios que han visto peligrar sus intereses particulares o de grupo por el ojo avizor de la prensa libre.
Hoy por Hoy 2003/11/13
13 nov 2003 - 05:00 AM
