En el proceso del desarrollo de las relaciones humanas y la formulación y ejecución de políticas públicas, los grupos civiles, no gubernamentales, han logrado cada día mayor credibilidad, participación e influencia. En Panamá, los gremios profesionales, sindicales y empresariales, de distinta naturaleza, asumen la representación de un sector creciente de la población y no son los partidos políticos los únicos voceros de la opinión pública. Con la pretendida hegemonía de un bipartidismo excluyente aumenta la insatisfacción ciudadana frente a la clase política. Así, para impedir la influencia politiquera de los gobiernos han surgido los denominados Organismos No Gubernamentales (ONG), que pueden actuar con mayor independencia y eficacia. Ahora, la presidenta de la República pretende restar mérito a las ONG. Es curioso: cuando les interesa y conviene, las ONG son buenas y son instrumentos útiles; cuando entidades en el sector civil no aplauden las iniciativas y proyectos de la presidenta, entonces son criticadas y acusadas de financiar campañas contra el gobierno. La reacción negativa a la imposición oficial del camino ecológico Cerro Punta - Boquete no es creación caprichosa de más de 15 ONG. Es resultado de investigaciones científicas basadas en conocimiento de expertos que se oponen a ese proyecto y la opinión mayoritaria de los panameños así lo confirma. Dejemos a las ONG que actúen con libertad y que continúen contribuyendo con el examen constructivo de los problemas nacionales.
Hoy por Hoy 2003/11/11
11 nov 2003 - 05:00 AM
