En 1993 se creó el Consejo Técnico Urbano, adscrito al Ministerio de Vivienda, cuya finalidad era elaborar en todo el país un programa de contingencia, encaminado a crear conciencia en la población de las posibles emergencias urbanas. En tal iniciativa se contempló, por ejemplo, que los carros bomba y ambulancias tuvieran prioridad y tránsito expedito en todas las rutas, y se elevó a máxima prioridad la planificación de la seguridad ciudadana. Por lo visto, todo esto quedó engavetado cuando se diseñó y construyó el Estadio Nacional, el cual presenta serias deficiencias de seguridad. Independientemente de que los agentes de policía de tránsito no hayan ocupado su lugar; de que el plan de evacuación no se haya ejecutado; de que los conductores desatendieron toda norma de tránsito, y de que los juegos pirotécnicos encontraron su pista de aterrizaje en las gradas del público, el estadio, como lugar de esparcimiento, es un verdadero desastre. La vías de acceso no son suficientes; más bien son fuente de tranques y trampas de muerte. Los estacionamientos no son adecuados y ni siquiera están señalizados. Y la iluminación "brilla" por su ausencia. Pareciera que estuviera diseñado para una tragedia en potencia. Ante esta realidad, es irresponsable que se haya aprobado esta estructura para un evento multitudinario. El caso de los cuatro heridos es solo un preludio de lo que puede ocurrir, a menos que se tomen las medidas correctivas de una vez por todas. Es mejor prevenir que lamentar.
Hoy por Hoy 2003/11/07
07 nov 2003 - 05:00 AM