Estamentos policiales inmiscuidos en revanchismo político es peligroso y la historia así lo ha demostrado. Por eso es importante saber quién ordenó a la Policía Nacional que no cumpliera con su deber legal de resguardar la seguridad ciudadana durante el concierto de Rubén Blades. Según el artículo 305 de la Constitución, la fuerza pública está subordinada al poder civil, que incluye la autoridad municipal. Igualmente, el artículo 862 del Código Administrativo señala que son jefes de policía el presidente de la República en todo el territorio nacional, los gobernadores en su provincia y los alcaldes en su distrito. Entonces, ¿por qué el director Barés no atendió las dos solicitudes que, por escrito, le envió el alcalde capitalino para que unidades de la policía brindaran la seguridad en ese evento? Que no quepa la menor duda de que el único responsable, en caso de haberse registrado un hecho trágico, hubiese sido Barés, porque no cumplió con su deber. Bajo ninguna circunstancia el cumplimiento de los deberes de un jefe de la Policía debe quedar supeditado a sus preferencias políticas partidistas y animosidades personales. La actitud asumida por Barés claramente refleja una insubordinación a la autoridad civil y su comportamiento merece el reproche ciudadano. La Policía Nacional no puede ser utilizada en ninguna hipótesis con base en caprichos.
Hoy por Hoy 2003/11/06
06 nov 2003 - 05:00 AM
