Es lamentable que el magistrado Adán Arnulfo Arjona, quien encabezó un programa de reingeniería y modernización del Organo Judicial, no haya recibido el respaldo de sus compañeros para un segundo período como magistrado presidente de la Corte Suprema de Justicia. El turno es ahora para César Pereira Burgos, quien tiene el reto de continuar con el programa iniciado en la administración de Arjona y devolverle la credibilidad a ese órgano del Estado, tan pisoteada y vapuleada por los últimos acontecimientos que han dejado un sabor amargo en la comunidad en general. Resulta muy coincidente que los mismos magistrados que refrendaron la propuesta de elegir a Pereira Burgos como magistrado presidente, fueron los mismos que decidieron enterrar las investigaciones en el mayor escándalo de soborno y corrupción en este centenario. Se trata del caso CEMIS. Nuevamente el rejuego de fuerzas que ha sido evidente en los otros órganos del Estado, se impone y sale a relucir en un cuerpo cuya misión principal es administrar justicia alejado de la política partidista.
Hoy por Hoy 2003/10/24
24 oct 2003 - 05:00 AM