La existencia de las temibles pandillas criminales “maras” en Centroamérica, ha desatado una serie de desatinadas declaraciones de altos responsables de la seguridad nacional en nuestro país. Es una realidad que en Panamá operan por lo menos unas cincuenta pandillas, tal como lo registran cifras de la Policía Técnica Judicial, y usan como tarjeta de presentación la violencia y el asesinato. Esta grave situación debe obligar a las autoridades a fortalecer aún más los mecanismos de control y seguridad para impedir el ingreso al territorio nacional de estas bandas organizadas provenientes de otros países. ¡Pero no!, aquí ignoran la situación como si con esta actitud fueran a desaparecer el problema, con lo que ponen en peligro la tranquilidad ciudadana. Por eso resulta inconcebible que tanto el ministro de Gobierno y Justicia como su viceministro tengan posiciones tan inverosímiles y alejadas de la realidad sobre este tema. Es lamentable que uno declare que “los maleantes existen desde que el mundo se inició” y que el otro señale que “las pandillas están lejos de ocurrir en Panamá”. Por lo visto, ambos viven en un mundo irreal y no quieren darse cuenta de que con frecuencia en este país son asesinadas personas indefensas, víctimas de rituales de estas pandillas que exigen el sacrificio humano como cuota de ingreso a estos grupos criminales. Si ésta es la actitud de esos funcionarios, mal futuro podemos esperar.
Hoy por Hoy 2003/10/21
21 oct 2003 - 05:00 AM
