Resultan contradictorias las palabras de la presidenta Moscoso en torno a las declaraciones que hiciera el magistrado Cigarruista. Por un lado, señala que la Corte es un órgano aparte del Ejecutivo y, por otro, le dice a los magistrados “que guarden silencio, que deben callarse”. La Constitución consagra la separación de poderes, sin la cual el sistema democrático no puede sostenerse. No solo es humillante para los magistrados que la presidenta los mande a callar, sino que no le corresponde a ella hacer ningún tipo de llamado de atención al Organo Judicial. Después de todo, si el magistrado Cigarruista no hubiese hablado, no se tendrían nuevos elementos para la reapertura del caso CEMIS. La grave crisis que afecta a nuestras instituciones requiere mucho más que una petición a los magistrados para que guarden silencio. La ciudadanía está desorientada y sin credibilidad en sus instituciones, por lo que se requiere un firme liderazgo para poder ver luces en el camino. Si la presidenta quisiera insistir en enviarle mensajes a la Corte, debería pedirles que ordenen la ampliación de las investigaciones y que se resuelva el caso CEMIS. Sin embargo, el gobierno ya ha demostrado sus pocas intenciones de combatir la corrupción; prueba de ello son las recomendaciones de la Comisión Anticorrupción, que se han quedado durmiendo el sueño eterno.
Hoy por Hoy 2003/10/16
16 oct 2003 - 05:00 AM
