El Organo Judicial es aquél en el cual los ciudadanos depositan la enorme responsabilidad de tutelar sus derechos. Con el archivo del caso CEMIS, no solo han sido vulnerados los derechos del pueblo, sino que el hecho constituye una burla hacia todos los panameños. En este país hay legisladores escogidos por el pueblo que recibieron sobornos a cambio de votos, lo cual fue divulgado en la televisión nacional por Carlos Tito Afú. No hay que asistir a la facultad de derecho para saber que el bochornoso acto de Afú fue la clara confesión de un delito; sin embargo, aquí no ha pasado nada. Como si esto fuera poco, el magistrado Cigarruista ahora confiesa –y confirma– que “él sabe quién entregó y recibió el dinero del soborno”. La crisis institucional es grave y nuestra gente sigue perdiendo la fe, y esto no es saludable para la democracia. No hay duda que el país requiere una asamblea constituyente; pero antes de llegar a eso, debemos exigir a la Corte que reabra el caso CEMIS, y, de ser necesario, que ordene una ampliación de las investigaciones, tal como lo ha pedido la sociedad civil. Bien hizo la procuradora suplente al representar el clamor de justicia, interponiendo un recurso de reconsideración contra el fallo de la Corte. Señores magistrados, en sus manos está la gran responsabilidad de darle a este país una esperanza en el nublado camino. Esperemos que estén a la altura de las circunstancias.
Hoy por Hoy 2003/10/14
14 oct 2003 - 05:00 AM
