Diversos informes dan cuenta del preocupante deterioro de la calidad de vida de la población panameña, lo que encierra un fuerte desafío para el Gobierno y el resto de la sociedad. En un balance preliminar del mes de septiembre, se destaca que el país vivió una crisis total de productividad, lo que equivale a un retroceso. Mientras que en otros países sus ciudadanos se interesan por expandir y abrir mercados, aquí se ensañan en achicarlos. Nada de lo que se hizo en las calles, como tirar piedras, encender llantas y cerrar avenidas, creó un solo puesto de trabajo. Por el contrario, fue un desgaste total. Si fuese verdad que había miles de trabajadores en la calle, también es cierto que hubo miles de horas hombre perdidas. Por eso no sorprende que, según el Informe sobre Desarrollo Humano 2003, elaborado anualmente por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), entre todos los países del mundo, el nuestro esté hoy en el puesto 59, ¡y cayendo! Definitivamente que los paros y huelgas no contribuyen a construir sistemas políticos estables ni a fortalecer las instituciones democráticas. Por lo tanto, la mejora de las condiciones de vida por medio de la creación de empleos y el combate a la pobreza deben figurar en un lugar privilegiado en la agenda de prioridades, tanto de gobernantes como de gobernados.
Hoy por Hoy 2003/09/28
28 sep 2003 - 05:00 AM
