De los hechos acaecidos en las últimas semanas se derivan signos de intolerancia que provocan gran preocupación. Con los ánimos caldeados han salido a relucir expresiones de confrontación evidente. En las protestas registradas ayer circularon copias de una volante incitadora de la lucha de clases, el caos e incluso el derramamiento de sangre para que se impongan determinadas posiciones. Esas manifestaciones constituyen apología al delito y atentan contra la personalidad interna del Estado, tal como lo establece el Código Penal. Las autoridades de instrucción no deben dejar pasar por alto el contenido de estas volantes anónimas, y a ellas les toca investigar su origen e identificar a los responsables. Las diferencias que existan entre los actores sociales deben ser dirimidas mediante el diálogo y dentro del marco legal vigente. La crisis por la que atraviesa la Caja de Seguro Social (CSS) se ha empeorado por el alto grado de politización, a tal punto que está quedando en el olvido el déficit mayúsculo que estrangula a la entidad, y que crece a diario. Aunque una resolución a la crisis solo es alcanzable por la voluntad política, los participantes deben entender que el fondo del asunto Seguro Social es ante todo de aritmética, una ciencia exacta ajena a intolerancias y subjetividades.
Hoy por Hoy 2003/09/24
24 sep 2003 - 05:00 AM
