Dentro del repertorio cotidiano de colisiones vehiculares, sobresalió esta semana aquella de la cual fue víctima el recién posesionado presidente de la Asamblea Legislativa, Jacobo Salas. Más allá de la causa que provocó el accidente en plena Calle 50, de la capital, el suceso es fuente de meditación sobre el caos, el congestionamiento de las avenidas y el dolor de cabeza que representa el transporte metropolitano, tanto colectivo como privado. Al dirigente político, expresamos los votos de una pronta recuperación de las lesiones que sufrió en el accidente. Pasado el susto, debe emprender una campaña por la aprobación de una legislación que modernice el transporte en las urbes, mediante la implantación de un sistema que signifique mayores responsabilidades para los propietarios de vehículos y los choferes, en especial aquellos de los autobuses. Por la flexibilidad en la aplicación de los reglamentos de tránsito y el poder alcanzado por los gremios transportistas, se ha producido un deterioro en el servicio público de transporte, lo que es cada vez más perjudicial para los usuarios y para el conjunto de la comunidad. Corresponde al presidente de la Asamblea sobreponerse a la “bancada transportista” multipartidaria para revertir el caos imperante en el tránsito metropolitano con la aprobación de una legislación moderna e innovadora. La comunidad cansada se lo agradecerá.
Hoy por Hoy 2003/09/20
20 sep 2003 - 05:00 AM