Independientemente de que los gobiernos arnulfistas, con la excepción de la administración Endara, hayan culminado su gestión en forma abrupta y con el orden constitucional alterado, no hay razón para que los dirigentes políticos y candidatos presidenciales hagan declaraciones altisonantes y demagógicas sobre la remoción del ex director Jované y lo que ellos consideran una desestabilización del proceso electoral. Solo hay que recordar que fue durante la dictadura de los militares que este país encontró resistencia en los cuarteles y en sus acólitos seguidores, a la celebración de elecciones cada cuatro años. La presidenta Moscoso ha reiterado su compromiso en celebrar unos comicios limpios y transparentes, como en su momento lo hicieran los ex presidentes Endara y Pérez Balladares. Hasta ahora ha dado muestra en esa dirección y ha puesto en marcha los mecanismos necesarios para garantizar el sistema democrático que tanto sangre y sudor le costó a los panameños. La institucionalidad del país debe mantenerse a todo costo, y está por encima de la solución o no de la crisis financiera y administrativa que atraviesa la Caja del Seguro Social. Preservar la democracia es trabajo de todos, por lo que debe censurarse este tipo de discursos que invitan al desasosiego. La época en que las decisiones se tomaban en los cuarteles forman parte de la historia triste de nuestro centenario y que nadie responsable está dispuesto a revivir.
Hoy por Hoy 2003/09/14
14 sep 2003 - 05:00 AM