No hay un asunto de la vida nacional más explosivo que la crisis crónica por la que atraviesa la Caja de Seguro Social (CSS). La irresponsabilidad y la corrupción han minado una institución que ha prestado en sus 60 años un incalculable servicio. La destitución del director general y la designación inmediata de su sucesor se inscriben dentro de una agonía anunciada y ante la cual lamentablemente no se han ideado fórmulas concertadas de solución. Cada día crece el “hoyo negro” del sistema de pensiones —supera los 2.500 millones de dólares— y los otros tres programas han empezado a ser deficitarios. La tozudez del director Jované, desprovisto de la tolerancia necesaria y empeñado en imponer su modelo, ha atrasado una resolución de la crisis y la ha agudizado. Ello se evidenció en el reciente fracaso del diálogo por la CSS. Ante los nubarrones que se ciernen sobre la Nación, que pueden convertirla en ingobernable, es preciso que los actores políticos y los candidatos presidenciales, sin demagogias, acuerden un pacto que garantice la supervivencia de la Caja de Seguro Social.
Hoy por Hoy 2003/09/11
11 sep 2003 - 05:00 AM
