Tan solo en el distrito de San Miguelito viven más de ciento cincuenta mil jóvenes de 18 a 35 años con necesidades básicas insatisfechas. En días pasados, la agencia de Cooperación Internacional del Japón presentó un estudio que muestra un 63% de desempleo entre los jóvenes y que el 75% no estudia. Esta cifra habla con elocuencia de los pesares por los que debe atravesar este segmento de la población y también parece dar cuenta de otra triste realidad: que el Gobierno no ha sido exitoso en la implementación de una política social adecuada para revertir este cuadro de pobreza y marginación. Es un asunto que todos intuíamos, pero la gravedad de las cifras son escalofriantes. El país, y en especial San Miguelito, es una olla de presión lista para explotar. Cada día le quedan menos vías legítimas a los jóvenes para ganarse la vida. Y ni aun con un nueva administración, se podrá solucionar este grave problema si se carece de la decisión política de implementar programas de asistencia que atiendan las necesidades básicas insatisfechas y que brinden atención social a los jóvenes.
Hoy por Hoy 2003/09/07
07 sep 2003 - 05:00 AM
