En un gobierno caracterizado por prestar oídos sordos a la opinión pública y obstruir continuamente la participación ciudadana en la toma de decisiones cruciales para el bienestar de todos, el torneo electoral se convierte en una oportunidad para que el panameño común pueda ejercer su derecho a formar parte de la construcción del futuro nacional. Es por ello que resulta irresponsable y peligroso para la institucionalidad democrática que un grupo de trabajadores amenace con impedir la realización de las elecciones generales del próximo año. Lejos de contribuir a la sana discusión y búsqueda de soluciones para los problemas nacionales, se ganan la repulsa de la comunidad, que aboga por un torneo electoral transparente. En la joven democracia panameña, aún en proceso de construcción, resultan válidas las aspiraciones de los distintos sectores que la conforman, siempre que estas sean encauzadas dentro del marco legal y se respeten los derechos del resto de la ciudadanía. Ojalá logren entenderlo así antes de que sea demasiado tarde.
Hoy por Hoy 2003/08/28
28 ago 2003 - 05:00 AM
