El modelo de internado, que es parte de la formación de los médicos en Panamá, ha tenido un impacto significativo en el bienestar de la salud de la población. Los galenos, formados por las universidades públicas y privadas del país, pasan por un riguroso proceso de entrenamiento clínico y práctica por los cuales perfeccionan las habilidades técnicas de atención al paciente. Este sistema es el pilar de nuestros servicios de salud. Por eso, es un exabrupto el proyecto de ley 437 que busca cercenar a la mitad el periodo de internado que deben cubrir los médicos formados específicamente en el exterior. Aunque es loable tratar de cubrir la falta de especialistas y promover el retorno de aquellos talentos que han prosperado internacionalmente, debemos tener muchísimo cuidado al considerar la transformación de todo un sistema que, por más de siete décadas, ha dado extraordinarios resultados. Sorprende que una iniciativa de este calibre no haya sido adecuadamente consultada y consensuada con las facultades de Medicina, las instituciones públicas y los gremios de la salud. En materia sanitaria, rebajar la calidad de la formación profesional de los médicos es jugar con fuego. Evitemos ese desastre.
hoyporhoy
29 ene 2017 - 05:09 AM
