La formulación de cargos a 17 personas por sus vínculos a los delitos detectados por las autoridades Suizas tiene muchas aristas, pero una en particular debe llamarnos a una profunda reflexión. La mayoría de los imputados, 13 de 17, son empresarios. Es claro que sin la participación del sector privado, ¿cómo es posible la gran corrupción? Por mucho que se enfatice e insista en la transparencia del sector público, si el sector privado no se transforma y se constituye en ejemplo de transparencia e integridad, no habrá suficientes fiscales o jueces para combatir sus delitos. Lo más perverso de la historia de Odebrecht no es el hecho de que hubo corrupción gubernamental, posiblemente en tres gobiernos distintos, sino que una parte importante de nuestra cultura empresarial fue colaboradora y cómplice del latrocinio que vivió el país. Aunque no sea fácil ni mucho menos rápido cambiar esto, es actualmente el mayor desafío de nuestra sociedad, y el más urgente que debemos atender.
hoyporhoy
25 ene 2017 - 05:23 AM