La clausura de la Jornada Mundial de la Juventud trajo una buena nueva para Panamá, en las palabras del mismísimo papa Francisco: la celebración en el país en 2019 de ese evento de envergadura mundial. Más allá de lo meramente religioso, este encuentro es una oportunidad de mirar con esperanza al futuro a través de los ojos de los más jóvenes. En una región castigada por la exclusión, la desigualdad, la pobreza y la criminalidad, hace falta que las nuevas generaciones sientan que no están solas; que pueden alzar su voz y ser escuchadas y escucharse entre sí; que no todo está perdido; que hay razones y motivos para luchar y salir adelante, para tener fe; para proponer y construir un mundo mejor. Y qué mejor regalo para los jóvenes que un foro en el que estos son protagonistas, un espacio en donde todo lo bueno, lo noble, lo justo, entusiasta que trae y que demanda la juventud, se ponga de manifiesto en plenitud, en un ambiente que resalta como ningún otro sus valores humanos y espirituales. Es una oportunidad para sembrar posibilidades en quienes tienen en sus manos el ahora y el mañana de la nación, la región y el mundo.
hoyporhoy
01 ago 2016 - 05:42 AM
