La Universidad de Panamá es una de las instituciones más importantes para el presente y el futuro del país. El culto a la personalidad, la satrapía académica y los múltiples negociados de quienes rigieron la institución por casi dos décadas están finalmente a punto de concluir. La comunidad universitaria le ha dado un ejemplo a toda la ciudadanía. Contra todos los pronósticos, profesores, estudiantes y empleados administrativos han dado un vuelco al destino oscurantista y de mediocridad en que, sin duda alguna, se había sumido a nuestra máxima casa de estudios. Las autoridades electas deben actuar con serenidad y con temperancia para refundar la Universidad. Su primera gran tarea debe ser impulsar la reforma a la Ley Orgánica, para eliminar el nefasto sistema de elecciones que ha secuestrado la escogencia de las más altas autoridades de la institución. La patria entera tiene el deber de acompañar a la Casa de Méndez Pereira para hacer realidad la esperanza de encontrar el rumbo hacia la luz.
hoyporhoy
01 jul 2016 - 07:15 AM
