Puerto Rico lo tenía todo: una posición geográfica envidiable, una población joven dispuesta a trabajar, vigorosas industrias de medicamentos y turismo, y un acceso estratégico al mercado estadounidense, mejor que ningún otro rincón del Caribe. En vez de triunfar, la Isla del Encanto sucumbió al embrujo de los megaproyectos y subsidios ofrecidos por el populismo. Sus políticos solo supieron pasar la responsabilidad de resolver su endeudamiento de un gobierno al siguiente. El resultado es que una nación condenada al éxito fue llevada a un nivel de endeudamiento imperdonable, que ha dañado el presente y el futuro de su pueblo. Con apenas 3.5 millones de habitantes, la deuda pública del Estado Libre Asociado superó los 70 mil millones de dólares. La solución aprobada por el Congreso de Estados Unidos representa una derrota para el autogobierno de la Perla del Caribe, y conlleva un severo plan de austeridad, que seguramente provocará desempleo y migración de los jóvenes hacia otros lares. La prudencia en materia de gasto público y endeudamiento siempre debe primar sobre el cortoplacismo de los políticos que buscan votos a costa de matar las esperanzas. Panamá tiene mucho que reflexionar sobre la lección de Puerto Rico.
hoyporhoy
30 jun 2016 - 05:31 AM
