El tráfico de seres humanos es una forma de esclavitud moderna, de la cual Panamá no escapa. El anuncio por parte de las autoridades de que nuestro país participó en un esfuerzo multinacional para romper una de las redes que trasladaba ciudadanos asiáticos y africanos, entre otros, por todo el istmo centroamericano, es señal de que la cooperación internacional es un arma de suma importancia para el combate del crimen organizado. Enhorabuena para las autoridades, a quienes les corresponde redoblar esfuerzos para prevenir la existencia de explotación sexual comercial en el país y que los procesos de legalización de extranjeros indocumentados no sean utilizados en forma alguna por estos delincuentes. La posición geográfica privilegiada y la vibrante economía panameña seguirán atrayendo malhechores de todas las calañas y calibres; por ello, corresponde que tanto el Ministerio Público como los cuerpos de investigación e inteligencia sean reforzados para enfrentar estos flagelos firme y contundentemente. De ninguna manera podemos ser cómplices de la delincuencia transnacional, porque con esta, todos somos víctimas.
hoyporhoy
29 jun 2016 - 06:12 AM