Financial Pacific (FP) ha sido liquidada. Su interventor, después de un intenso esfuerzo, ha conseguido recuperar 81 centavos por cada dólar invertido. Sin embargo, la mayor deuda que deja esta casa de valores es el enorme misterio que acompaña su historia y la impunidad con la cual los protagonistas siguen libres. Todavía desconocemos el paradero de Vernon Ramos, e ignoramos todo lo relacionado con los datos que fueron borrados de sus archivos. La entidad fue utilizada como una pantalla para transacciones que pusieron el nombre del país en cuestionamientos, y que facilitaron que los poderosos usaran información privilegiada para enriquecerse a toda costa. Muchos secretos y enigmas sin resolver deja FP como legado al país. Los conflictos de intereses, el tráfico de influencias y el uso indebido de datos comercialmente relevantes deben ser erradicados de nuestro sistema financiero. Quizás la principal lección de este capítulo tenebroso que manchó nuestra economía sea la necesidad de fortalecer la institucionalidad y la transparencia, para evitar que gobernantes futuros organicen sus propias casas del terror.
hoyporhoy
25 jun 2016 - 06:47 AM
