La homofobia, al igual que el racismo, la xenofobia y cualquier tipo de discriminación son muestras de intolerancia que no aceptamos ni compartimos. Lo sucedido ayer en Orlando, Estados Unidos, estremece nuestra esencia como seres humanos y nos indigna profundamente. La historia nos ha demostrado que en nombre de estas ideas extremistas se han cometido grandes crímenes de la humanidad, los genocidios nazis y el de Bosnia son ejemplos de ello. La explosiva mezcla de odio e incomprensión con la falta de control en la tenencia de armas ha propiciado que las naciones se conviertan en blancos fáciles para que seres descarriados cometan, en nombre de sus creencias psicópatas, masacres como la de ayer. Aquellos que pregonan visiones políticas fundamentadas en la discriminación y la construcción de muros, legitiman los extremismos. La lección es clara: no podemos ser tolerantes con ninguna forma de exclusión, y tampoco aceptar que las armas de fuego y la violencia sean justificadas como formas de resolver las diferencias. Basta ya de poner nuestros prejuicios por encima de nuestra humanidad.
hoyporhoy
13 jun 2016 - 06:39 AM
