El Presidente de la República y sus asesores siguen debatiendo acerca de la conveniencia de aprobar el proyecto de ley de contrataciones públicas. Las lecciones más claras de nuestro sistema estatal de compras, opaco y manipulable, están a la vista: sobrecostos exagerados, obras sin terminar y, por supuesto, una brigada de exfuncionarios y empresarios bajando y subiendo escaleras en los recintos investigativos y judiciales. No cabe duda de que el elefante en la tienda de cristalería es la empresa Odebrecht. A esta, el Ministerio Público le ha otorgado un blindaje que la hace intocable ante los requerimientos judiciales de Brasil y de Suiza. Es un enigma la forma en que esta constructora brasileña consigue los proyectos, que la han convertido en la contratista más importante del Estado panameño en toda su historia. Ser o no ser cómplice de la corrupción; esa es la única cuestión que debe ponderar el Gobierno. El veto presidencial al proyecto de Ley 305 y la plena cooperación con las investigaciones internacionales es lo necesario, correcto, moral, patriótico, y lo que anhelamos y merecemos todos los panameños.
hoyporhoy
01 jun 2016 - 05:00 AM
