El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en su último año de gobierno, ha roto los estereotipos y atavismos de la política exterior de su país. Cuba, Vietnam y ahora su visita a Hiroshima, termina con el silencio de décadas que Washington mantuvo sobre los efectos de sus guerras. Obama ha entendido la profunda inmoralidad que representan las armas de destrucción masiva, ya que su uso siempre va a causar la muerte de inocentes. En Hiroshima murieron 60 mil personas de las cuales 20 mil eran prisioneros coreanos capturados por los japoneses, y obligados a realizar trabajos forzosos fabricando armas. Ese era el rostro del enemigo implacable de entonces, que supuestamente justificaba usar la más letal de las armas: la bomba atómica. Las guerras nunca tienen ganadores, porque todos los bandos pierden su alma y su conciencia. Ese es el mensaje que Obama quiere dejarle al mundo.
hoyporhoy
28 may 2016 - 05:41 AM
