El desafío inmediato producto de los escándalos vinculados con la plataforma de servicios financieros y de la inclusión en la Lista Clinton de un poderoso grupo empresarial panameño, es una ocasión para ejercer un liderazgo serio, reflexivo y directo. No es el momento para la politiquería criolla, ni para caer en jugarretas electoreras. La gravedad de los hechos compromete la seguridad económica del país, causando consecuencias reputacionales para una plaza de negocios ya tachada por algunos de permisiva. Una reforma encaminada a sanear nuestro sistema judicial y financiero, es el camino para garantizar la confianza que como país debemos mantener ante la ciudadanía y la comunidad internacional. En la lucha contra la corrupción y la falta de transparencia es inevitable realizar ajustes en instituciones clave. Sin embargo, la responsabilidad no es exclusiva del Estado, es hora de rechazar la filosofía del que juega más vivo siempre gana. Aprovechemos el mal momento para sentar bases sólidas y vivir en una sociedad en la que la transparencia y el trabajo decente sean los ganadores.
hoyporhoy
07 may 2016 - 06:12 AM
