Nos hemos acostumbrado a la falta crónica de insumos hospitalarios en la Caja de Seguro Social (CSS). Las carencias son ominosas, ya que incluyen desde el algodón hasta el hilo quirúrgico. La CSS, sus directivos y sus funcionarios parecen satisfechos de convivir con una situación de crisis perpetua que pauperiza a los pacientes, robándoles salud, tiempo y, en algunos casos, la vida. Este no es un problema causado por la falta de recursos económicos, sino por la incapacidad manifiesta de la gigantesca burocracia de esta entidad, de planificar sus actividades, monitorear y gestionar sus inventarios, y evaluar y medir a todo su personal. Es innecesario repasar todos los intentos de reforma de los servicios de salud prestados por esta institución porque en el fondo todo esfuerzo por cambiar choca contra la misma barrera: la desidia administrativa y los intereses creados de los gremios de la salud. Hay suficientes ejemplos de instituciones sanitarias públicas en el país que cumplen con mucha más eficiencia su cometido, lo que reafirma que la CSS requiere de una inmediata transformación integral. Ya no hay tiempo para excusas.
hoyporhoy
28 abr 2016 - 05:06 AM