En Brasil, Odebrecht es sinónimo de corrupción. Su presidente está condenado, sus más altos ejecutivos enfrentan procesos judiciales y sus operaciones siguen estando bajo la mirada inquisidora de la Policía, fiscales y jueces. En Panamá, los funcionarios del gobierno anterior –y aparentemente de este también- nos quieren hacer ver que Odebrecht es un ejemplo de transparencia, una corporación intachable, incapaz de cometer delito alguno. En Brasil, las multas a Odebrecht son cuantiosas; las casas calificadoras revisan a las empresas periódicamente y siempre a la baja. En Panamá, se le premia con multimillonarias obras públicas y se le trata como si fuera una empresa respetable y de finanzas sólidas. En Brasil, las autoridades han logrado que una treintena de países coopere en la mayor operación anticorrupción. En Panamá, la información brindada a Brasil para esta pesquisa internacional ha sido escasa, tardía y entregada a regañadientes. Luego nos preguntamos por qué a Panamá la tratan como la versión de Odebrecht en Brasil.
hoyporhoy
14 abr 2016 - 05:28 AM
